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Rompiendo paradigmas, construyendo puentes en Canadá

Me acerqué a la entrada y me preguntaron:

-De quel pays tu viens?

Mi rústico francés no me permitió decir mucho y gran parte del Bécalos English Challenge es aventarte de lleno al inglés, así que fue lo que hice:

Me dieron una banderita de Colombia porque ya no había de México (LOL) y, sin saber bien de qué iba la cosa me adentré en el Abreuvoir Pub y, buscando a mis amigos, me topé con un neoyorkino, un inglés y un haitiano. Pasaron treinta minutos y sin darnos cuenta ya nos estábamos haciendo amigos de unas francesas y unos chicos chilenos.

 

Eso pasó en mi segundo viernes, aunque el resto de la semana no varió tanto.

 

Definitivamente lo que más me sorprende de Canadá es el cuidado y mantenimiento que le dan a las ciudades. Además de lo mucho que fomentan la cultura. Todos los días hay actividades en las que sin siquiera planearlo sabes que cuando menos podrás conocer gente de dos nacionalidades diferentes y, debido a que se saben en una ciudad tan diversa, te abren las puertas a su país, ¡Ahora y cuando los vayas a visitar!… Eso sí está súper padre.

 

Por otro lado, lo más difícil por lo que, considero, he tenido que pasar, es romper con estereotipos que generalmente se tienen de México: que es un país bien inseguro, la gente es muy floja y lo peor de todo, nunca hacen nada para salir adelante, aggggh. Programas como English Challenge de Bécalos sirven de parteaguas para que compañeros y amigos extranjeros vean que estar aquí no es un regalo sino una recompensa a un esfuerzo constante y determinado, haciéndoles cambiar por completo su forma de vernos.

 

Ahora bien, si a eso le sumas algunos communication issues… pfff. HUGE THING.

Por lo general, no me es tan difícil comenzar una conversación en inglés con alguien que no conozco; el problema viene cuando desconozco el tipo de acento que tienen (a mi parecer el turco es el más difícil) y pido que me repitan TRES VECES y le suban el volumen just a little bit.

 

Mi voluntariado en Santropol Roulant (conexión con la escuela de idiomas) fue muy similar a eso:

DON’T GET ME WRONG, fue una experiencia muy bonita aunque un poco complicada al principio. Conforme íbamos recorriendo la ciudad entablamos conversación y cada quien se pudo ir acostumbrando a la manera de hablar del otro. Es increíble cómo el inglés puede crear puentes no sólo entre ciudades sino entre personas también. Al final hasta dejó que mi amiga nos guiara con su mapa jijiji.

 

Otra prueba de que el idioma une de formas tan inesperadas es que este fin de semana me encuentro en Toronto con dos amigos de México y un nuevo amigo alemán al que LITERALMENTE a un día de haber iniciado el curso de negocios en inglés le pregunté si no le gustaría acompañarnos para poder completar la habitación cuádruple (#Ahorradores) y me contestó: SURE, I’M IN.

 

Tristemente cada vez falta menos para que esta aventura termine, pero vaya que le estoy sacando provecho a cada momento que he pasado aquí. Siempre hay algo que aprender, conocer o explorar, ¡Veremos lo que nos aguarda en estos días que quedan!

 

See you later, buddy,

 

– Victoria.